reconoce sus orígenes

No todo es Lava Jato: la Microcorrupción de cada día

La corrupción no se limita a las adendas de los megaproyectos sino nos toca también, más perceptiblemente, en la microcorrupción que penetra las instituciones del Estado y nuestras vidas.

Publicado: 2017-02-15

Escribe: Karen López Tello (*) 

No me sorprende lo que pasa hoy con el ex Presidente Toledo. Creo que en el largo proceso previo a las revelaciones, las contradicciones y evidencias dieron clara señal de lo que se venía.

Antes que eso, perturban otras preguntas: ¿Cómo es que no hay más estudios sobre la corrupción de nuestro Estado y nuestra sociedad? ¿Cómo muta la corrupción de gobierno a gobierno, de ministerio a ministerio, de proceso a proceso? ¿Cómo es que no se frenan los diversos vacíos que permiten esas prácticas corruptas? ¿Cómo es que los que trabajan en el Estado y ven esas prácticas no pueden frenarlas? ¿Por qué no se denuncian? ¿Dónde hacerlo? ¿Cómo probarlo? ¿Cómo hacerlo sin poner en riesgo el puesto del denunciante? ¿Cómo enfrentar la corrupción del día a día?

Quizá para algunos puedan parecer preguntas ingenuas, pero hay que partir de ese tipo de preguntas porque la corrupción no se limita a las adendas de los megaproyectos sino nos toca también, más perceptiblemente, en la microcorrupción (la que se produce en la búsqueda de financiamiento y la viabilidad para obras pequeñas como hospitales o colegios), que penetra las instituciones del Estado y nuestras vidas.

Un ejemplo de ello es lo que acontece con los Proyectos de Inversión Pública (PIP).

Ante la dificultad para realizar sus obras (sea por búsqueda de presupuesto o para acelerar la obra) los alcaldes se las tienen que arreglar para obtener recursos sumergiéndose en un sistema plagado de prácticas informales, germen de la corrupción, transitando por un sendero con las siguientes etapas: 1.- El alcalde realiza una primera visita al ministerio al que corresponde el PIP. 2.- Al no ser atendido, el alcalde negocia con tramitadores (brokers, muchos de ellos ex funcionarios de las Unidades Técnicas de los ministerios) que ofrecen contactos para priorizar sus proyectos, quienes piden dinero para obtener reuniones con funcionarios del MEF u otros de alto nivel con capacidad de decidir en los ministerios. 3.- Si no obtiene resultados, el alcalde busca una última opción en el ministerio articulador: la PCM, en donde sostiene a veces muchas reuniones, casi siempre sin resultados.

En todo este proceso suelen participar también congresistas de la República en la gestión del proyecto, en algunos casos por estar convencidos de la importancia del PIP para la zona que representa; en otros, porque podría recibir dinero por gestionar reuniones, por la realización de la obra, u otros favores políticos.

Este peregrinaje de visitas a ministerios, es solo una de las aristas del problema porque no se puede perder de vista lo que sucede dentro de los gobiernos regionales y locales. Ahí, usualmente por falta de conocimiento experto de las unidades formuladoras de los proyectos, contratan a asesores externos que generan a su vez otras redes de corrupción, como amiguismos y nepotismo.

Todo esto ocurre mientras los funcionarios del MEF se centran en aducir la incapacidad de gestión de las autoridades locales. Es mucho más complejo que eso.

De ahí la importancia de que los ciudadanos estemos atentos y sigamos en forma vigilante y permanente los procesos y las decisiones que se toman en el Estado. No confiemos solamente en el portal de Transparencia, hecho por quien es juez y parte: el Estado. Los portales son tan ‘transparentes’ como las entidades lo determinen al calificar qué debe ser público y qué no (siendo la Ley de Transparencia un saludo a la bandera). De otro lado, la información que se muestra suele ser tan engorrosa y “técnica” (como lo hacen PROINVERSIÓN, MINEM, MEF) que los portales, intencionalmente, no terminan acercando el Estado al ciudadano, sino ahuyentándolo.

Me pregunto entonces si además de la atención que ahora se presta al escándalo de megacorrupción en las altas esferas del poder político y empresarial, el MEF se propone poner candados a esas prácticas informales que se presentan en sus oficinas, en sus narices, en cada PIP, esa microcorrupción descentralizada en todos los niveles de gobierno, que va desde los más altos niveles del Estado, hasta las municipalidades, que mientras se mantengan, perpetuará la amenaza de vivir en un Estado plagado de la corrupción de cada día.

(*) Politóloga, trabajó en el Estado.

Publicado originalmente en IDL Reporteros 


Escrito por

Karen López Tello

Politóloga


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